Para movernos por la medina de Marrakech tendremos que caminar, ya que las calles son tan estrechas que no cabe ningún medio de transporte (excepto las motos y bicis que tendremos que esquivar constantemente).
Orientarse es complicado, no existen mapas detallados de la medina y, en los planos que tengamos, los nombres de las calles difieren de los nombres que realmente veremos.
Finalmente, la única forma que tendremos para llegar a alguna dirección será preguntar a alguien y fiarnos de su buena fé. Cualquier persona te acompañará amablemente hasta la puerta y a cambio te pedirá una propina que, casualmente, siempre les parecerá escasa.
Aunque existe la posibilidad de usar los autobuses para desplazarse, al ver lo antiguos que son y lo llenos de gente que van, seguramente preferiréis caminar o coger un taxi, ya que son realmente baratos.
En Marrakech encontraremos dos tipos de taxis: los pequeños (petit taxi) y los grandes (grand taxi). Los pequeños se usan para desplazarse por el interior de la ciudad, y los grandes habrá que usarles si queremos salir de Marrakech.
Los taxis en Marrakech tienen taxímetro pero se les suele "olvidar" activarlo. Antes de montar asegúrate de que lo enciendan y, si no quieren, busca otro taxi. En todo caso, si decidís subir sin taxímetro, debéis negociar el precio antes de arrancar para que no tener problemas al llegar. Un buen precio para un trayecto dentro de Marrakech es de entre 10 y 20 dirhams.
Hay mucha gente que contrata un taxi para todo el día y aprovecha para ir a sitios cercanos como las Cascadas de Ouzoud o Essaouira.
Aunque no sea la mejor alternativa para desplazarse, un paseo en calesa no puede faltar en el viaje.