Si nunca has visitado un país similar, seguramente te sientas bastante inseguro en Marrakech ya que, aunque hay bastantes turistas, es una ciudad que puede llegar a intimidar.
Si te alojas dentro de la medina el paseo al riad por la noche puede no ser muy del agrado de la mayoría. Si en las calles principales la luz es bastante baja, en las calles más pequeñas directamente no hay luz, con lo que a veces te tocará alumbrar con el teléfono móvil. Si a esto añadimos que hay gente tirada por las esquinas, e incluso algún niño que te seguirá al riad pidiendo dinero mientras esnifa pegamento, creo que no es plato de gusto para nadie.
Sin duda este fue el punto que menos nos gustó de nuestro viaje a Marrakech. Si queréis evitarlo siempre podéis alojaros en un hotel del exterior de la medina e ir en taxi desde la Plaza Jamaa el Fna, aunque perderse la experiencia del riad es una pena.
Por el día la cosa cambia mucho y uno se siente más tranquilo, con la luz y mucha más gente por la calle todo es distinto.
Hablando claro, en Marrakech no te van a atracar, mucha gente te podrá pedir dinero por la calle y seguro que hay carteristas por la plaza, pero nunca te van a amenazar por el miedo a la policía y por sus leyes.